
Estas palabras de William Shakespeare, fueron las que me animaron a empezar a leer en catalán a la edad de 35 años. Hasta ese momento mi lectura era siempre en español, por desconocimiento de mi propio idioma, por la costumbre en haber hecho toda la enseñanza superior en español y por comodidad y falta de interés por mi propia lengua, seamos sinceros. "The uncertain glory of an april day", son las primeras palabras del prólogo de Incerta Gloria del escritor y editor Joan Sales.
En aficionarme a leer en catalán, además de comprar en las librerías, me gustaba y gusta mucho el domingo ir a la plaza del Mercado en Sabadell donde están los anticuarios y todo tipo de tenderetes, últimamente en franca decandéncia. Allí encontré la cuarta edición de Incerta Gloria, o una recopilación de poemas muy antigua de Joan Salvat Papasseit, El Príncipe de Maquiavelo, un delicioso libro de cuentos de Pere Calders, o las Olas de Virginia Woolf (este en español), y más que ahora no recuerdo.
Todos estos libros tienen algo en común, están impresos en papel y con las correspondientes tapas, unas finas y otras de las duras que son las que a mí me gustan. Nos preguntaba esta mañana Pere qué e-Book nos llevaríamos a una isla desierta. Yo ya le he dejado dicho que lo que me llevaría a una isla desierta es El Corte Inglés, pero que bromas aparte no pensaba de momento comprarme el e-Book.
En Farenheit 451 º de Bradbury los bomberos quemaban los libros, era un final terrible pero de una enorme dignidad y grandeza. Pues bien, parece que el e-Book también pretende matarlos (sustituirlos) pero de una manera más vulgar y anodina, pues ya me veo venir que si tiene éxito comenzarán a dejar de publicar en papel poco a poco .
Hablaba también hoy Júlia del olor del café que le entraba por el patio de luces. Pues lo mismo ocurre con los libros, cogerlos, ver la portada, leer la contraportada, la sinopsis, los datos del autor, ver su fotografía, y oler, oler el libro y después disfrutar a veces poco a poco y a veces devorándolo.
Decía el responsable de marketing de Leqtor que son los que ha sacado el e-Book, que hay o habrá un spray que imita el olor del libro. Las flores de papel o de plástico también pueden oler o tener aroma, pero no se marchitan, y a mí me gustan los libros viejos, marchitos, con las tapas rotas y con las páginas amarillentas e incluso un cierto olor a rancio. Pero esto como yo, ya se acaba.
En aficionarme a leer en catalán, además de comprar en las librerías, me gustaba y gusta mucho el domingo ir a la plaza del Mercado en Sabadell donde están los anticuarios y todo tipo de tenderetes, últimamente en franca decandéncia. Allí encontré la cuarta edición de Incerta Gloria, o una recopilación de poemas muy antigua de Joan Salvat Papasseit, El Príncipe de Maquiavelo, un delicioso libro de cuentos de Pere Calders, o las Olas de Virginia Woolf (este en español), y más que ahora no recuerdo.
Todos estos libros tienen algo en común, están impresos en papel y con las correspondientes tapas, unas finas y otras de las duras que son las que a mí me gustan. Nos preguntaba esta mañana Pere qué e-Book nos llevaríamos a una isla desierta. Yo ya le he dejado dicho que lo que me llevaría a una isla desierta es El Corte Inglés, pero que bromas aparte no pensaba de momento comprarme el e-Book.
En Farenheit 451 º de Bradbury los bomberos quemaban los libros, era un final terrible pero de una enorme dignidad y grandeza. Pues bien, parece que el e-Book también pretende matarlos (sustituirlos) pero de una manera más vulgar y anodina, pues ya me veo venir que si tiene éxito comenzarán a dejar de publicar en papel poco a poco .
Hablaba también hoy Júlia del olor del café que le entraba por el patio de luces. Pues lo mismo ocurre con los libros, cogerlos, ver la portada, leer la contraportada, la sinopsis, los datos del autor, ver su fotografía, y oler, oler el libro y después disfrutar a veces poco a poco y a veces devorándolo.
Decía el responsable de marketing de Leqtor que son los que ha sacado el e-Book, que hay o habrá un spray que imita el olor del libro. Las flores de papel o de plástico también pueden oler o tener aroma, pero no se marchitan, y a mí me gustan los libros viejos, marchitos, con las tapas rotas y con las páginas amarillentas e incluso un cierto olor a rancio. Pero esto como yo, ya se acaba.






















